Mantenimiento en nuestras vidas
Este artículo describe aspectos de suma importancia, para el desempeño óptimo de nuestro día a día; y aunque, por lo general, minimizamos su importancia, su impacto alcanza todos los aspectos de nuestra vida.
El mantenimiento es un concepto clave, tanto para aspectos emocionales, espirituales, sociales, y económicos, como para la eficiencia operativa de nuestras organizaciones. En el pasado reciente al mantenimiento se le asociaba con bienes materiales que debían ser objeto de cuidado con la intención de extender o preservar su vida útil; siendo lo más conocido o común, para nosotros referirnos al mantenimiento de todo lo relacionado a nuestro auto y al cuidado que debe tenerse del mismo, como lo puede ser, el cambio de aceite, filtros y todo tipo de piezas y partes que asociamos al cuidado de nuestro vehículo. Sin embargo, hoy día esta palabra ha sufrido cambios importantes llegando a ser redefinida y ampliada, hasta en el sector salud, donde hoy se le conoce con el nombre de “Medicina Preventiva” un
término cuyos orígenes datan de inicios del siglo XX cuando se hace una distinción entre la medicina curativa y la medicina preventiva. El mantenimiento no ha sido la diferencia colocándolo o asociándolo en varias categorías tal como: Mantenimiento Predictivo, Mantenimiento Preventivo y el Mantenimiento Correctivo. En este artículo hablaremos de cada uno de ellos, y cuándo se hace necesario considerar de forma integral y como un todo a cada uno de ellos.
El Mantenimiento Predictivo es el menos conocido para el común de las personas y mayormente conocido en algunas industrias. Está asociado a predecir o pronosticar fallas en equipos y/o sistemas, con miras a darle atención antes que falle. Para desarrollar este tipo de mantenimiento se debe contar con una metodología que pueda llevar una bitácora o historial de cada parte del equipo a nivel de detalle y la medición de ciertos parámetros o variables que permitan predecir el comportamiento del equipo o sistema y elaborar un plan de acción anticipado a una falla. En la actualidad existen herramientas de software que ayudan a la recolección de los datos, aunque esto puede hacerse de igual manera a través del análisis histórico de información registrada. La finalidad de este seguimiento es obtener información, sujeta a análisis, de una condición mecánica o electrónica que nos permita medir la condición de salud del equipo.
La principal ventaja de este tipo de mantenimiento es que los riesgos en fallas a los equipos son mitigados reduciéndoles al mínimo. Si quisiésemos colocar una desventaja a este tipo de mantenimiento, habría que imputárselo a los costos. Sin embargo, comparando los costos asociados al mantenimiento contra los costos de paradas por fallas no previstas, es seguro que estas son mucho más onerosas.
El Mantenimiento Preventivo es con todo claridad y seguridad el más efectivo y menos costoso para cualquier organización, inclusive para atender nuestra vida cotidiana y familiar. Este consiste en inspecciones periódicas que permiten evaluar, en sitio, las condiciones de los equipos a través de la revisión de este. Su principal objetivo es evitar la parada no programada de un equipo, aumentar la disponibilidad de los equipos, reducir riesgo de accidentes por paradas no controladas, reducir gastos de mantenimientos correctivos, entre otros. Este tipo de mantenimiento garantiza la extensión de la vida útil del equipo, donde expertos aseguran que puede prolongarse hasta arriba del 50%.
Entre las actividades realizadas en el mantenimiento preventivo están, aunque no se limita: cambio de aceite, cambio de filtros, reemplazo de partes, limpieza general del equipo, ajustes y/o calibración, entre otras.
Para una mejor efectividad y eficacia es necesario mantener una bitácora de los equipos y sus partes, aunque no es necesario llevar ningún tipo de medición predictiva, sino la frecuencia de las visitas y revisiones. La principal ventaja del mantenimiento preventivo es establecer un presupuesto que permita diluir o distribuir los costos de este en un periodo, a diferencia tener que enfrentar los costos por paradas no controladas y asumir las pérdidas asociadas al tiempo de parada.
Existen industrias, para las cuales, las paradas no controladas involucran pérdidas millonarias, aunado al riesgo reputacional cuyos costos son inimaginables. Las organizaciones donde la dependencia de los procesos y procedimientos automatizados son fuertes se exponen a un riesgo alto de pérdidas por paradas no programadas, tales como: Comunicaciones, Tarjetas de Crédito, Financieras, Aerolíneas, Farmacéutica, entre otros.
Es claro que cualquier organización con un nivel de dependencia en la tecnología está expuesto a pérdidas que pueden representar la no recuperación de la organización con la consecuente desaparición de esta. En nuestra experiencia la gran mayoría de las empresas no tiene claridad, ni certeza de cuanto sería la pérdida de ingresos o ventas por una parada no controlada de sus sistemas. Esto se incrementa cuando se vive baja una falsa percepción de seguridad, que no se identifica hasta que el riesgo se materializa.
El Mantenimiento Correctivo es el más conocido y el que más se utiliza en una buena parte de las organizaciones, y en el caso gubernamental el más común. Este consiste es corregir o reparar los defectos y fallas observadas, y donde no existe ninguna metodología de prevención. Bajo este tipo de mantenimiento no existe presupuesto, ni planificación, estimaciones de tiempo de reposición de piezas, desconocimiento de puesta en marcha, entre otros.
Es una apuesta a la suerte y regularmente cuando el riesgo se materializa representa la parada total o parcial de las operaciones con las consecuentes pérdidas. Un fenómeno que se presenta bajo este tipo de mantenimiento es que los responsables prefieren no cuantificar las pérdidas reales de la parada no controlada, invisibilizando las pérdidas en los costos de las piezas y mano de obra al momento de la falla, y obviando el cálculo de la perdida real, el daño reputacional y otros costos de oportunidad importantes.
Hoy en día, muchas empresas siguen basando su mantenimiento en este método, con el riesgo de que esto implique incalculables pérdidas. Los que apuestan a este tipo de mantenimiento se ven forzados a tener en existencia grandes inventarios de partes sin ninguna certeza del momento en qué pueden ser utilizadas.
Después de haber revisado de forma sucinta los diferentes tipos de mantenimiento quisiéramos exponer nuestra visión de cada uno de ellos, en función de la necesidad que se observe en la industria. Basados en nuestra experiencia de más de veinte años en la industria de la tecnología atendiendo organizaciones con alto grado de dependencia en la tecnología somos de la opinión que el mantenimiento predictivo y preventivo son los apropiados para la mejor administración de los riesgos. Aun cuando no sean los más utilizados en la industria, son los más efectivos.
¿Algunos preguntarán, como puedo saber si requiero implementar una política de mantenimiento predictivo y preventivo en mi organización?
La respuesta es sencilla, realice un análisis de riesgo de los procesos críticos de su empresa y observe los resultados. En ningún momento responda a la suerte, o al hecho de que todavía no me ha ocurrido nada.
Sino todo lo contrario, agradezca que no se haya materializado un riesgo operacional, reputacional y aun legal e inicie. El mantenimiento correctivo no es útil en este siglo XXI por la velocidad en que nos movemos y suceden las cosas.
De hecho, este tipo de mantenimiento dejo de ser útil y funcional después de la segunda guerra mundial, y de eso ha trascurrido mucho tiempo.
El mantenimiento correctivo solo es útil cuando se combina con el mantenimiento preventivo.
La prevención es parte fundamental de cualquier proceso de planeación estratégica, sea este de carácter personal, o empresarial y tiene como objetivo minimizar el riesgo de incurrir en “evitables” que pueden traducirse en costos altísimos, para nuestra salud, nuestras relaciones, nuestros equipos y nuestras organizaciones.